Lionel Messi podrá disputar finalmente los Juegos Olímpicos con su selección. Reza el refrán que rectificar es de sabios, aunque ahora que parece que el culebrón ha llegado a su fin (y digo parece porque ya se verá qué ocurre durante la temporada) se puede hacer la siguiente reflexión: ¿quién, además del propio jugador, ha salido beneficiado de todo esto? Indudablemente, Joan Laporta.
En esta lucha contra la AFA, la FIFA, Messi y prácticamente contra el mundo, el presidente del FC Barcelona sale reforzado de cara a la Asamblea General de Compromisarios que tendrá que decidir el futuro del actual mandamás de la entidad barcelonista. Joan Laporta no sólo ha dado la imagen de ser un fuerte opositor, sino de luchar sin rendición por los intereses del club (a pesar de hacerlo contra la voluntad de Messi) y guardarse un as bajo la manga para poder disponer de “la pulga” Argentina y no tener que cederlo a su selección en partidos amistosos.
Los más críticos seguirán pensando que el Barça no se estaba haciendo ningún favor negándole a Messi el sueño de disputar unos Juegos Olímpicos. Los seguidores de Laporta verán con muy buenos ojos la guerra abierta y defensa de intereses llevada a cabo por el presidente. Pero lo peor de todo es que aquellos que dudaban de la continuidad de Laporta al mando de Can Barça ya tienen una buena razón para decantarse de uno lado de la balanza. Messi cumple su deseo y después tendrá que cumplir con el club que le paga.
La jugada, desde luego, le ha salido redonda a Laporta. Eso sí; al loro, que no os embauquen; Laporta ha luchado a capa y espada contra la voluntad de su jugador estrella. Veremos si el enfado de Messi no le reporta problemas en un futuro.