El debut ayer con la selección española de Fernando Llorente ha marcado un nuevo capítulo en la historia del Athletic Club de Bilbao. Hacía 12 años y casi 4 meses que un delantero centro salido de Lezama no participaba en el combinado estatal. Exactamente, desde que Julio Salinas disputara con España los cuartos de final de la Eurocopa de 1996, aquel 22 de junio en el mítico Wembley en la que el equipo local eliminó en los penaltis a los de Javier Clemente.
Julen Guerrero, Joseba Etxeberria, Ismael Urzaiz, Pablo Orbaiz, Asier del Horno, Andoni Iraola,… Son algunos de los jugadores que han jugador con “la” roja en la última década. Falta alguno, pero aún así, es una lista demasiado corta si se tiene en cuenta que el Athletic ha sido históricamente un club que prestaba muchísimos jugadores a la selección.
Con la incursión ayer de Llorente en el Madrigal frente a Chile, ya son 91 los jugadores rojiblancos que han jugado con la selección española. El espigado delantero del Athletic mejora con los años. Dice Salinas que cuando él debutó, tenía la misma edad que el navarro, y que incluso su coeficiente goleador era menos que el del actual “9″ del club de Bilbao. Un dato esperanzador.
Llorente suma y sigue como rojiblanco, y parece estar en la senda de conseguir lo que todos los seguidores del Athletic esperan; que sea un referente en el ataque, que deje de ser la eterna promesa para convertirse en el hombre gol de los leones. Cualidades no le faltan. Con la confianza que le está brindando Caparrós, podrá apuntar más alto. Superar los 10 goles de la pasada temporada y el debut oficial con España de la mano de Vicente Del Bosque son el siguiente paso.
Dije antes de que comenzase la temporada que otorgarle a Guardiola la batuta del primer equipo del FC Barcelona era casi un suicidio teniendo en cuenta la imperiosa necesidad del club blaugrana de hacerse con un título esta temporada. El tiempo me ha quitado la razón (a mi y a muchos individuos más, desde luego); por el bien del fútbol, eso sí.




